Óscar Arriola anunció que dejará en los próximos días la comandancia general de la Policía Nacional del Perú (PNP), en un contexto marcado por el incremento de la criminalidad y los cuestionamientos a los resultados de su gestión frente a la inseguridad ciudadana.
Durante su pronunciamiento, Arriola agradeció a la presidenta Keiko Fujimori y también a los exmandatarios Dina Boluarte, José Jerí y José María Balcázar por la confianza recibida durante su trayectoria al frente de la institución policial.
Su salida se produce después de un agosto particularmente crítico en materia de seguridad. De acuerdo con cifras del Sistema Nacional de Defunciones (Sinadef) citadas en el reporte, durante ese mes se contabilizaron más de 160 homicidios, situación que incrementó las críticas hacia la conducción de la PNP.
El presidente del Consejo de Ministros, Luis Galarreta, respaldó públicamente la trayectoria de Arriola y destacó su carrera “meritocrática”, pese a los cuestionamientos relacionados con los resultados obtenidos en la lucha contra la delincuencia. En la actividad también estuvo presente el ministro del Interior, César Astudillo.
Según fuentes citadas por el medio que difundió la información, la salida del comandante general no habría sido una decisión repentina, pues el Ejecutivo venía coordinando su relevo desde mediados de agosto.
El cambio en la cúpula policial ya tendría sucesor. Tanto Arriola como Galarreta confirmaron que Fredy López Mendoza, actual jefe del Estado Mayor de la PNP, asumirá la comandancia general de la institución.
El relevo se concreta en momentos en que la seguridad ciudadana continúa siendo uno de los principales desafíos del Gobierno, con una creciente presión para obtener resultados frente a los homicidios, extorsiones y otras expresiones del crimen organizado.