En pleno inicio del periodo electoral rumbo a la elección del próximo presidente del Perú, dos encuestas han captado la atención del debate público. Por un lado, un estudio elaborado por una reconocida encuestadora de alcance nacional; por el otro, una medición digital que se volvió viral tras recoger la participación directa de miles de usuarios en Facebook.
Ambas muestran escenarios distintos y despiertan una pregunta clave en la antesala de los comicios: ¿cuál refleja mejor el sentir ciudadano?, ¿la encuesta técnica tradicional o la que recoge la voz espontánea de la gente en redes sociales?
En un contexto de desconfianza y alta polarización política, los sondeos vuelven a estar bajo la lupa, mientras la ciudadanía empieza a formarse una opinión sobre quién debe conducir el país en los próximos años.


El contraste entre ambas mediciones vuelve a poner sobre la mesa el rol que cumplen las encuestas en la formación de opinión pública. Mientras las firmas especializadas sostienen metodologías técnicas basadas en muestras representativas, las plataformas digitales reflejan una participación más espontánea, inmediata y masiva, aunque sin filtros estadísticos tradicionales.
Este escenario se da en un momento clave, cuando el electorado empieza a mostrar mayor interés por la contienda presidencial y los posibles candidatos buscan posicionarse en un contexto marcado por la desconfianza hacia las instituciones y la clase política. Las redes sociales, en ese sentido, se han convertido en un espacio donde la ciudadanía expresa percepciones que no siempre coinciden con los resultados de los estudios convencionales.
A medida que avance el calendario electoral, el debate sobre qué instrumentos miden mejor el sentir ciudadano volverá a intensificarse. Por ahora, las encuestas —tanto las tradicionales como las digitales— ofrecen miradas distintas de un mismo país que aún no termina de definirse, pero que empieza a tomar posición frente a la elección del próximo presidente del Perú.