Los familiares del fallecido abandonaron el cuerpo dentro de una vivienda que habían solicitado prestada para realizar un velorio.
El hombre, identificado como Alexander Jaramillo, de 57 años, trabajaba como recolector y murió días antes tras ser atendido en el hospital Dos de Mayo. Sus parientes llegaron, lo velaron por un corto tiempo y luego se marcharon sin concretar el entierro.
La propietaria del inmueble contó que una funeraria apareció al día siguiente, pero al no recibir el pago retiró únicamente la capilla, dejando el cuerpo en la sala, donde permaneció durante cinco días. Según los vecinos, intentaron contactar a la familia, pero estos apagaron sus teléfonos, generando preocupación por el riesgo sanitario y la imposibilidad de gestionar el entierro por falta de documentos.
Los residentes pidieron la intervención de las autoridades municipales para solucionar la situación y evitar que la dueña del inmueble siga afrontando sola un problema que consideran urgente y de carácter humanitario.